3 jul 2010

Aprender a perdonar





El perdón es un gran acto de amor. No se trata de pedirlo por una pequeñez: un pisotón, un golpe inesperado o una cosa trivial. Hablo de perdonar cuando se ha cometido una humillación, una herida en el corazón de otra persona, un desprecio, una injusticia flagrante, un maltrato físico o psicológico, sabiendo muy bien lo que se hacía. Pienso ahora, mientras escribo estas líneas, en tantas situaciones terribles por las que pasa el ser humano: por ejemplo, los dramas de matrimonios rotos en donde la dureza, la tortura psicológica y el despecho sistemático hizo estragos y llevó las mejores ilusiones. El análisis está erizado de dificultades. Serpentean en estas masas de pensamientos por los que me abro paso, trampas y vericuetos pantanosos. El inventario de sufrimientos que puede padecer una persona, llegan a formar un mosaico diverso y frondoso, en donde se hospeda una serie conductas de sinsabores, tristezas y desencantos, unas veces de de forma clara, otras, camufladas…que constituyen un mapa de dolor físico y psicológico de valles y quebradas. Esa lista es el cuento de nunca acabar y al mismo tiempo, todo está descrito y tipificado.

El escándalo del sufrimiento por el que puede transitar el ser humano es kafkiano, increíble, impensado, una caja de sorpresas, para la que se debe estar preparado, teniendo unos cimientos sólidos, fuertes, resistentes y una visión de la vida natural y sobrenatural, física y metafísica, inmanente y trascendente.

El sufrimiento no superado puede volver a esa persona agria, amargada, resentida, dolida, echada a perder. El mismo sufrimiento que a unos los hunde y los sumerge en el odio, a otros los purifica y los hace más humanos y con más capacidad de amor. El tema es saber darle la vuelta al argumento y saber pasar las páginas de esas experiencias negativas, superándolas y mirar hacia delante.

El principal problema que se plantea aquí es quedarse instalado en el rencor. Que significa: sentirse dolido y no olvidar. Y entonces, puede suceder que unos de los motores principales de esa vida sean la revancha y el odio. Son dos caras de una misma moneda. En la revancha rige esta formula: el que la hace la paga y hay que buscar el momento oportuno para devolver el golpe; hay desquite y actitud de venganza. Mientras que el odio es el deseo de destruir al otro o hacerle todo el daño posible, de palabra y de obra; hay aversión clara hacia esa persona, esperando que le sucede algún mal de importancia.

Son dos actitudes complementarias que funcionan como una tierra seca y requemada, donde se oyen los alaridos de los chacales y el crascitar de los buitres oteando la presa. Se mueven por esos pasadizos cautelosos hacerle daño, descalificarlo y no perder la ocasión de hacer algo contra él. El paisaje mental se puebla de estas sombras de enemistad, que se deslizan sembrando frutos de destrucción, tentados por la astucia sutil de buscar los momentos más oportunos para tener la maquinaria dura de la venganza y el odio bien engrasada.

Frente a las heridas no resueltas, estas regresan a nuestra intimidad por la puerta de atrás. Y se cuelan como un ladrón, robando la paz y la tranquilidad interior. El perdón tiene dos notas: una inmediata y otra mediata, cercana y lejana. Te perdono, me perdonas. Y después, otra fase que necesita tiempo: luchar por olvidar. Porque el perdón consiste en renunciar a la venganza y al odio. De este modo la persona no se endurece y de ahí brotará una nueva forma de entender la vida. Insisto: renunciar a las represalias, al ajuste de cuentas, al correctivo, a la ley del talión…solo puede hacerlo una persona superior en calidad humana, en donde la reivindicación justiciera no va a tener cabida, tras un esfuerzo por superar las heridas y atropellos recibidos.
¿Puede una madre perdonar al asesino de su hijo? ¿Pueden los padres de una joven violada, perdonar al agresor así porque si? ¿Puede una mujer maltratada por su marido, del que se ha separado traumaticamente y que no le pasa una pensión digna? ¿Es posible el perdón tras saber que un sujeto ha buscado el golpe seco en la vida de otra persona, en el sitio que más le duele, en el talón de Aquiles…lo que va a tardar en recuperarse de ello unos cuantos años? ¿Se puede dar el pasar las páginas y olvidar, tras ser difamado, ofendido, ultrajado y casi destruido? Hablamos de un daño objetivo, claro, contundente, que se puede pesar y mediar.

¿Qué quiere decir perdonar? Significa aceptar los hechos e intentar comprender esa conducta y tratar de que el tema se aleje del escenario mental cada vez más. Y ser a esa persona como digna de compasión. Sin un profundo sentido espiritual no es posible el verdadero perdón.

Pero tenemos que ser realista. Las reacciones naturales e incluso lógicas y hasta necesarias, algunas veces, son las ya mencionadas, a las que añadimos la ira, la indignación, la respuesta virulenta y malévola que busca el desagravio. Desquitarse, que el otro escarmiente, que uno sea indemnizado viendo la ruina y el desastre del otro. Todo eso es humano, pero no es sobrehumano; es natural, pero no es sobrenatural.

Es normal que ante una injustifica padecida y soportada, no quedemos dolidos por esa herida y tengamos la tendencia a pasar factura. Dice la filósofa alemana Jutta Burggraf que “todo dolor negado retorna por la puerta trasera y permanece largo tiempo como experiencia traumática y puede ser la causa de heridas perdurables”.

El acto de perdonar es de una sabiduría superior. No es algo que se pueda valorar a corto plazo, sino en las distancias largas. La venganza y el odio envenenan la vida. Una persona resentida queda atrapada en el pasado y le va a costar proyectarse de forma sana hacia el futuro. Hay un pensamiento positivo que es éste. Yo sufriendo y pasándolo mal por el agravio recibido y mientras tanto, la otra persona tranquila y reposada haciendo su vida y ajena a lo que yo estoy pasando. Pura lógica. No me compensa.

Y de otro lado, tener conciencia de que el resentimiento es intoxicación, repetición mental del acontecimiento que puede llegar a convertirse en algo obsesivo, en donde lo de atrás se vuelve pesado, duro, devastador, latigazos secos que se cimbrean por los escenarios mentales y producen un incendio de fuegos que piden abrirse paso y destruir a esa persona que nos hizo tanto mal. Los agravios no curados vuelven a ese individuo neurótico. Y tiende a herir a los que tiene cerca, porque esa llaga al no estar bien cerrada, destila agresividad, mordacidad, ofensa y ganas de venganza y desquite.

La capacidad para olvidar y perdonar es propia de las personas maduras y llenas de amor. Aquí los que pierden, ganan. Es más fácil hablar del amor que practicarlo. Una persona psicológicamente sana es aquella que vive en el presente, ha luchado contra viento y marea por superar las durezas del pasado y vive abierta y empapada de porvenir. Y también lo diría en sentido contrario: el que está atado a los recuerdos negativos y no es capaz de alejar de sí el daño sufrido, se va convirtiendo en alguien con un trastorno psicológico, que le puede acompañar durante años, como la sombra al cuerpo. Y el instalarse en un estado de tensa duermevela agazapada.

En positivo, el agradecimiento es la memoria del corazón. En negativo, el sufrimiento no superado es la infelicidad instalada en nuestra cabeza. Hay tres ingredientes esenciales que deben vivir en nuestro patrimonio interior, si queremos encaminarnos bien hacia la felicidad: corazón, cabeza y espiritualidad. Sentimientos, argumentos y razones para vivir.
El perdón no consiste en hacer una especie de borrón y cuenta nueva. De aquí no ha pasado nada. No es eso. Exige renunciar a la venganza y al odio, por un fin superior: si solo se vive una vez, si la vida es una ocasión única de sacar lo mejor de uno mismo…yo perdono y olvido, disculpo, no llevo cuentas de esas fechorías que me han dejado maltrecho y me crezco en la adversidad con un corazón de oro. Esto se que es heroico, que está muy por encima de la media, pero es el triple salto, la pirueta de practicar la excelencia…el fino licor de la sabiduría más excelsa: ser bueno ( y ser tonto, que es lo que dirían muchos) tender la mano al otro sin pedirle explicaciones ( que se rían de uno y lo tomen por loco) y al mismo tiempo, que no me quede dentro la rabia contenida haciendo estrago, reunión de fragmentos dispersos de tragedias que entran a raudales en ese ser humano y terminan por inutilizarlo para una vida digna, creativa, empujada por los mejores vientos de una afectividad alada y vertical. Es el misterio de la grandeza de los santos: que tuvieron una felicidad incomparable porque no teniendo nada, lo tuvieron todo. Jesús de Nazaret es la medida del perdón.

Saber perdonar todo y a todo es sobrehumano. Pero ese es el reto. El cristianismo tiene las mejores respuestas para esto. Perdonar hasta setenta veces siete, dice el texto evangélico. Y eso resulta difícil de practicar, quien lo duda.

Pero es obvio que la una exigencia tan grande de perdonar, no anula las objetivas exigencias de la justicia. No hay justicia sin perdón, ni perdón sin misericordia. El perdón no elimina ni disminuye la exigencia de la reparación. Repito: el perdón con el esfuerzo por olvidar es la forma más alta de amor gratuito. No hay otra más elevada. Es la gran salida. Merced al perdón se deshacen los nudos. Llegar a adquirir la cultura del perdón es estar cerca de una de las puertas de entrada del castillo de la felicidad.
Perdonar es borrar la culpa recibida, olvidarla porque el tiempo cura todas las heridas y renunciar a devolver un castigo proporcional. La misericordia es superior a la justicia.

Enrique Rojas
Catedrático de Psiquiatría

Poema de W. Whitman



No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron,
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas…

30 jun 2010

LA INTELIGENCIA (OSHO)



La inteligencia es una cualidad natural de la vida. Así como el fuego es candente, el aire es invisible y el agua fluye hacia abajo, así la vida es inteligente.

La inteligencia no es una hazaña. Naces inteligente. Los árboles son inteligentes a su manera, tienen suficiente inteligencia para su propia vida. Los pájaros son inteligentes, también los otros animales. De hecho, lo que las religiones denotan al decir «Dios» es solo esto: que el universo es inteligente, que hay inteligencia oculta en todas partes. Y si tienes ojos, puedes verla. La vida es inteligencia.
Solo el hombre se ha vuelto falto de inteligencia. El hombre ha dañado el flujo natural de la vida. Excepto en el hombre, no hay falta de inteligencia. ¿Has visto alguna vez un pájaro al que puedas llamar estúpido? ¿Has visto alguna vez un animal al que puedas llamar idiota? No, esas cosas solo le pasan al hombre. Algo ha ido mal. La inteligencia del hombre ha sido dañada, corrompida, ha sido mutilada.
La meditación no es otra cosa que deshacer ese daño. La meditación no será necesaria en absoluto si se deja en paz al hombre. Si el sacerdote y el político no interfieren con la inteligencia del hombre, no habrá necesidad de meditación. La meditación es medicinal: primero hay que crear la enfermedad, entonces será necesaria la meditación. Si no hay enfermedad, la meditación no es necesaria. No es accidental que las palabras medicina y meditación provengan de la misma raíz.

Todo niño nace inteligente, pero desde el momento del nacimiento nos abalanzamos sobre él y empezamos a destruir su inteligencia, porque la inteligencia es peligrosa para la estructura política, para la estructura social, para la estructura religiosa. Es peligrosa para el Papa, es peligrosa para el sacerdote, es peligrosa para el líder. Es peligrosa para el statu quo, para la clase dirigente. La inteligencia es naturalmente rebelde. A la inteligencia no se la puede forzar a ninguna subordinación. La inteligencia es muy categórica, individual. A la inteligencia no se la puede forzar a ninguna imitación mecánica…..
….Si eres inteligente, resolverás tus problemas tú mismo. La inteligencia es suficiente para resolver todos los problemas. De hecho, no importa qué problemas surjan en la vida: tú tienes más inteligencia que esos problemas. Es una provisión, un regalo de la naturaleza…

… La avaricia forma parte de la falta de inteligencia. Acumulas para mañana porque no tienes confianza en que mañana serás capaz de afrontar la vida; de lo contrario, ¿para qué acumular? Te vuelves tacaño, te vuelves avaricioso, porque no sabes si mañana tu inteligencia será capaz de hacer frente a la vida o no. ¿Quién sabe? No tienes confianza en tu inteligencia, así que acumulas, te vuelves avaro. Una persona inteligente no tiene miedo, no es avariciosa.

La avaricia y el miedo van juntos; por eso, el cielo y el infierno van juntos. El infierno es el miedo, el cielo es la avaricia. Crea miedo en la gente y crea avaricia en la gente: hazlos tan avariciosos como sea posible. Hazlos tan avariciosos que la vida no pueda satisfacerlos; entonces acudirán al sacerdote y al líder. Empezarán a fantasear acerca de alguna vida futura en la que sus deseos tontos y sus fantasías estúpidas se cumplirán. Obsérvalo: pedir lo imposible es estar falto de inteligencia.

Una persona inteligente está satisfecha con lo posible. Se esfuerza por lo probable; nunca se esfuerza por lo imposible y lo improbable. Contempla la vida y sus limitaciones. No es perfeccionista. Un perfeccionista es un neurótico. Si eres perfeccionista te volverás neurótico.

Por ejemplo, si amas a una mujer y le pides fidelidad absoluta, te volverás loco y ella se volverá loca. Eso es imposible. Fidelidad absoluta significa que ella ni siquiera pensará, ni siquiera soñará con otro hombre: esto no es posible. ¿Quién eres tú? ¿Por qué se ha enamorado de ti? Porque eres un hombre. Si puede enamorarse de ti, ¿por qué no va a pensar en otros? Esa posibilidad permanece abierta. ¿Y cómo va a arreglárselas si ve pasar a alguien guapo y surge en ella el deseo? Incluso decir «Este hombre es guapo» es desear: ha entrado el deseo. Solo dices que algo es bello cuando sientes que es digno de ser poseído, de ser disfrutado. No eres indiferente.

Pero si pides fidelidad absoluta habrá conflicto y siempre desconfiarás. Serás siempre desconfiado porque también conoces tu mente: tú piensas en otras mujeres, de modo que ¿cómo vas a confiar en que tu mujer no esté pensando en otros hombres? Sabes que tú estás pensando, de manera que sabes que ella está pensando en las mismas cosas. Entonces surge la desconfianza, el conflicto, la agonía. El amor que era posible se ha vuelto imposible debido a un deseo imposible….

……Nace un niño; un niño es un fenómeno muy, muy abierto, extremadamente inteligente. Pero nos abalanzamos sobre él, empezamos a destruir su inteligencia. Empezamos a crear miedo en él. Lo llamáis enseñanza, lo llamáis hacerle capaz para afrontar la vida. Él no tiene miedo, y creáis miedo en él.

Y vuestras escuelas, colegios, universidades… todo ello le hace cada vez menos inteligente. Le exigen tonterías. Le exigen que memorice tonterías, cosas en las que el niño y su inteligencia natural no puede ver ningún sentido. ¿Para qué? Ese niño no puede ver el sentido de ello. ¿Para qué abarrotar tu cabeza de estas cosas? Pero la universidad dice, el colegio dice, la casa, la familia, las personas con buenas intenciones dicen: «¡Abarrótate! Ahora no lo sabes, pero más adelante sabrás por qué es necesario».

Abarrótate de historia, de todas las tonterías que la gente le ha estado haciendo a otra gente, toda la locura… ¡estúdialo! Y el niño no le ve el sentido. Qué importa cuándo reinó cierto rey, de qué fecha a qué fecha… Tiene que aprender de memoria esas estupideces. Naturalmente, su inteligencia va quedando cada vez más agobiada, inhabilitada. Se va acumulando cada vez más polvo sobre su inteligencia. Para cuando una persona vuelve de la universidad, ya no es inteligente: la universidad ha hecho su trabajo. Es muy excepcional que alguien pueda graduarse en la universidad y seguir siendo inteligente. Poquísimas personas han sido capaces de escapar de la universidad, de evitarla, de pasar por la universidad y, sin embargo, conservar su inteligencia… muy excepcionalmente. Es un mecanismo tan enorme para destruirte.

En el momento que te conviertes en una persona instruida, has dejado de ser inteligente.
¿Puedes verlo? La persona instruida se comporta de una manera muy poco inteligente. Vete a ver a

la gente primitiva que nunca ha tenido estudios y encontrarás una inteligencia pura en funcionamiento.
He oído que…

Una mujer estaba intentando abrir una lata, y no podía llegar a entender cómo hacerlo. Así es que fue a mirar en el libro de cocina. Para cuando miró en el libro, el cocinero ya la había abierto. Ella volvió y se quedó sorprendida. Le preguntó:

—¿Cómo lo has hecho?
—¡Señora, cuando no sabes leer, tienes que usar tu inteligencia! —respondió el cocinero.

Sí, eso es correcto. Cuando no sabes leer tienes que usar tu inteligencia. ¿Qué otra cosa puedes hacer? En cuanto empiezas a leer —cuando te vuelves competente en esas cosas peligrosas— no necesitas ser inteligente, los libros se ocuparán.
….Vete a ver a la gente primitiva, la gente sin estudio

s, los aldeanos, y encontrarás una inteligencia sutil. Sí, no están muy informados, eso es verdad. No tienen conocimientos, eso es verdad; pero son tremendamente inteligentes. Su inteligencia es como una llama sin humo.

La sociedad ha hecho algo erróneo con el ser humano debido a ciertas razones: quiere que seáis esclavos, quiere que siempre tengáis miedo. Quiere que seáis siempre avariciosos, quiere que seáis siempre ambiciosos, quiere que seáis siempre competitivos. Quiere que no seáis cariñosos, quiere que estéis llenos de ira y odio. Quiere que permanezcáis débiles, imitadores, réplicas exactas. No quiere que os volváis originales, únicos y rebeldes, no. Por eso hay que destruir vuestra inteligencia.

La meditación solo es necesaria para deshacer lo que ha hecho la sociedad. La meditación es negativa: simplemente anula el daño, destruye la enfermedad. Y una vez que la enfermedad se ha ido, tu bienestar se impone por sí mismo.

En el último siglo se ha ido demasiado lejos: la educación universal ha sido una calamidad. Y recuerda que no estoy en contra de la educación, estoy en contra de esta educación. Existe la posibilidad de un tipo diferente de educación que será beneficiosa para aguzar tu inteligencia, no para destruirla; que no la sobrecargará con hechos innecesarios, que no la sobrecargará con conocimientos innecesarios, que no la sobrecargará en absoluto, sino que la ayudará a volverse más radiante, fresca, joven.

Esta educación solo te vuelve capaz de memorizar. Esa otra educación te volverá capaz de más claridad. Esta educación destruye tu inventiva. Esa otra educación te ayudará a volverte más inventivo.
Por ejemplo, la educación que yo quisiera en el mundo no requerirá que un niño responda en la vieja manera estereotipada. No estimulará la repetición, el ser como loros. Estimulará la inventiva. Incluso si la respuesta inventada no es tan correcta como lo pueda ser la respuesta copiada, aun así, valorará al niño que ha aportado una nueva respuesta a un viejo problema. Si está tratando de crear algo nuevo, naturalmente tiene sus limitaciones, pero se debería valorar simplemente su esfuerzo por tratar de crear algo nuevo, se debería alabar.

Del Libro: INTELIGENCIA: LA RESPUESTA CREATIVA AL AHORA

29 jun 2010

DIRECTRICES PARA EL DISCERNIMIENTO


Ha tener en cuenta cuando lees un mensaje espiritual:

1. Siempre habrá información útil para todos. Ten cuidado con el canal que da información sólo para algunos o dice que solamente es para un grupo de gente especial o para un grupo aislado. Debe ser útil para TODA la humanidad, para cada ser Humano. Esta es un área de discernimiento que te permite saber si estás escuchando la verdad.

2. El mensaje debe ser siempre alentador. Observa si es un mensaje que levanta el espíritu ­NO DE MIEDO-, no uno que te deprima, no uno que te induzca a actuar temerosamente, a esconderte, sino un mensaje que te estimule. Esa es una característica básica de la energía de Dios. Debe ser así, debe inspirar al escucha y al lector. Todas las apariciones de ángeles ante humanos que se conocen comienzan con un ¡No tengas miedo!

3. El Espíritu (Dios) nunca va a enviar un mensaje donde te pida que abandones tu libre albedrío. ¡Nunca! porque tu libre albedrío es lo que has venido a experimentar en la Tierra; es como si te sentaras en tu trono de oro (metáfora usada en el libro seis de Kryon): ¡Libre albedrío! LIBRE DECISIÓN es lo que mueve tu futuro.

4. El Espíritu nunca te dará un mensaje ­nunca- que pida que violes el código de integridad en el que crees. Eres respetado en tu proceso de pensamiento. El Espíritu nunca te va a engañar o negociar con algo. El mensaje no debe violar nunca tu integridad. Debes sentirte cómodo con él y debe resonar con la verdad de tu corazón.

5. El Espíritu nunca presentará al canal como la única fuente. Observa esto, existen muchos canales del Espíritu y todos ellos coordinan la información para crear una visión ampliada, especialmente en esta Nueva Era. Nunca se presentarán como la única fuente de información.

6. Comprueba que la información sea generalmente nueva. Pon atención al canal que siempre repite lo viejo, ya que ellos no canalizan más que el ego del ser humano. La información nueva es necesaria. Piensa en ello.

7. Pon atención a que la información canalizada debe presentar soluciones espirituales. Proponer soluciones para los retos de la vida en la tierra, por la vía de la Nueva Información, es el propósito de las canalizaciones.

Ofrecido en Amor,

Lee Carroll